Somos Todos una Esperanza

Un señor se enfermó de pronto. Sus ojos se hundieron, palideció y su voz se hizo raspada e incómoda. En cama, pronunció unas palabras: Somos todos una esperanza. Luego murió.

En el velorio, llanto seguido. Lamentaciones y familiares. Abrazos y desvelos. En la tumba escribieron aquellas palabras, que luego, sus nietos tomaron como inspiración para escribir. Escribir mucho, sobre la vida, la muerte y la esperanza.

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