Amigo hermano?

De por qué yo quisiera ser como mi hermano:

Los hermanos mayores suelen ser cómplices de sus hermanos menores. Son esos que «sonsacan» a los niños que aún están bajo las faldas de las madres, la vecinas o las tías. Los hermanos mayores deben se «esos» que te enseñan a disfrutar el placer de ser malcriado.

Yo tuve un hermano, que desde el principio se apartó de mí. Ahora, con el pasar de los años, veo que nunca fui su amigo. Veo ahora que soy una especie de co-inversionista moral en la familia. Eso, pero no amigo.

Él siempre apartado, siempre pensando en sus amigos, en sus compromisos. Y de paso, preguntando si algo me falta…

Su condición le permite proveer lo que sea, lo que haga falta. ¿Y la amistad? Esa que faltó en la infancia, y adolecencia, que es cuando más se necesita para crecer y construir un carácter «normal».

Lo veía pasar con sus amigos siendo niños, y me daba miedo. Ahora veo a otros cuates con hermanos menores «jalándolos» para ser «como deben ser».

Mi hermano avanza fuerte y rápido, tanto de ambas cosas, que los cambios se pierden en la percepción. A los hermanos menores no nos queda más que una sensación de sevicio perene, un contexto propio que siempre es comparable con de «él».

Llega un momento en que, a fuerza de intentos fallidos, uno se da cuenta de que tristemente, el hermano no siempre es amigo.

 

 

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