Sonó un estruendo

Una luz iluminó de pronto la habitación. Ellos estaban ahí, desnudos y entrelazados. Habían estado sudando amor por horas. El viento sopló y erizó los bellos de la piel. Ellos seguían abrazados.

Entonces sonó el estruendo de un arma de fuego que los mató. Había iniciado la guerra, y estaban matando gente casa por casa.

Publicado en Cuento Etiquetado con:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*