En el mundo de los espijos, todo se mueve sin parar. Las luces, las plantas y todo lo que puedes mirar, se mueve. Los espijos somos personas como cualquiera, solo que nos encanta el movimiento.
Cuando amanece, el Sol sale y empieza su bailoteo por todo el cielo. Nos vamos a trabajar y las calles se llenan de bailarines matutinos. Los hay con plumas en la cabeza, con chalecos y sobrillas. Todos bailamos camino al trabajo.
Llega la noche y la luna se abre paso entre las estrellas a empujones, todo aquello es una sopa de luces bailarinas. Así pasa la vida de los espijos, entre bailes y movimientos.
Deja una respuesta