Notas de Semana Santa

Un día Dios me habló. Sólo una vez, y no volvió a hacerlo. Fue como si tuviera un solo mensaje para mi.  Él habló con fuerte voz, como un padre a su hijo distraido.

En mi mente nació la idea de seguirlo. Hoy me siento orgulloso de aquello. Mis pasos han ido detras de él por años, seguiran. Él es mi roca y alimento.

Yo soy una brisa entre las nubes, mi camino depende de él. Yo soy una hormiga en el camino, mi alimento depende de él, que multiplica mis fuerzas por mil.

Por las mañanas el Sol nace y muere por las tardes. Mi esperanza en Dios no me abandona. Sus palabras están en mi. Yo soy una palabra en el viento, él es palabra en piedra. Levanto la vista a los montes, ¿De dónde me vendrá la ayuda?

La ayuda me viene del Señor, que ni dormita ni duerme. Él es mi barca en el abandono, es mi bastón en el camino. Yo soy su seguidor, quien se alimenta de él.

A su lado mis pasos no entorpecen, mi vista es aguda y mis brazos fuertes. Lejos de él mis rodillas quiebran, mis párpados caídos y mis manos lánguidas.

Juntos seguiremos marcando huellas con nuestros pies. Yo soy una brisa en las nubes. Él es la fuerza de la luz del Sol.

 

Publicado en Reflexión Etiquetado con:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*