Juntos soñamos y tomamos nuestras manos. Ella y yo somos como un par de chicles masticados juntos. Lástima que nuestro sabor de acaba.
Juntos soñamos y tomamos nuestras manos. Ella y yo somos como un par de chicles masticados juntos. Lástima que nuestro sabor de acaba.
Subiré la montaña. Ella ha estado atravesada todo el tiempo y le he pedido por las buenas, que se mueva. Tendrá entonces, que soportar mis pisadas.
Acumuló toda la fuerza que pudo, hasta que dió un último jalón. Los dedos de sus manos tronaron como nueces. Había salvado a su amigo de una caída libre, hacia la muerte en la montaña.
Un día sucedió que sus piernas se movieron. De pronto su discapacidad se había terminado. Eso sucedió mucho después de que habia perdido la esperanza y la fé que había puesto en las oraciones. Sucedió de pronto, cuando estaba envuelto…