La imagen del alumno que cualquier docente quisiera tener, es la de un jóven límpio, ordenado y ocupado con sus quehaceres escolares. No siempre es así.
En México existe un reto especial, que involucra a todos los docentes. Es un reto que nos va a costar muchos esfuerzos. Es el reto de reconocer que nuestros alumnos pertenecen a una generación distraída, por tanto bombardeo de televisión, redes sociales, celulares e internet.
Los jóvenes de la imagen son mis alumnos, y en sus miradas se distingue la fuerza que pronto moverá los motores de la nación. Como docente los reconozco como un reto y como un espacio de oportunidad.
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