Pasados los años, el Supremo pisó la tierra. Gran sorpresa en su mirada. Encontró a muchos hombres reunidos con mujeres y niños con ellos. Su mirada corrió por las calles, campos y montañas. Observó mucho y pensó. Mucha nostalgia en…
Pasados los años, el Supremo pisó la tierra. Gran sorpresa en su mirada. Encontró a muchos hombres reunidos con mujeres y niños con ellos. Su mirada corrió por las calles, campos y montañas. Observó mucho y pensó. Mucha nostalgia en…
Su pecho sintió de pronto lo que había estado esperando. La presencia del Altísimo llenando sus pulmones, su corazón y su garganta de pronto. Observó a las personas que lo ignoraban y los abrazó.
Un día se casaron, y cada uno admiraba la sonrisa del otro. Vivieron juntos y se convirtieron en tres. El final del cuento no aparece por ningún lado.
Tu cuerpo abraza mi lengua, la besa y la deja, para ir a colgarse de algún punto entre los oídos y la nuca. Luego la nariz extiende tu aliento para recordar que por ahí pasaste. Primer café por la mañana…
La mariposa voló tan alto como pudo. El sol iluminó sus alas, que parecían cortinas revoloteando en el cielo. Cuando estuvo a buena altura, lanzó un grito. ¡Hijo! Aquel grito se escurrió desde el cielo, peinó las plumas de un…
Sucedió que una canica rodó por la tierra. Algunas piedras trataron de pararla inútilmente. Ella les brincó por las cabezas, los hombros y las panzas. Un viento sopló y la canica se montó en él. Nuevo amor nació. Juntos galoparon…
Hoy me lanzo a la llanura. Saldré disparado sobre mis cuatro patas al galope. Mi cabello besará el viento exitado. Mis ojos llevarán lágrimas espesas. Mi corazón, marcará el ritmo con tambores de guerra. Hoy me lanzo a la llanura.…
Somos un hueco, que a veces se llena de alguna cosa. Y entonces somos felices. Luego cuando nos vaciamos, volvemos a ser hueco. Y nos resecamos, mostramos nuestras paredes resecas. Mostramos también el fondo oscuro. Luego nos llenamos de alguna…
Si te colocas donde debes estar, podrías conocer el canto del viento. Él canta cuando está feliz, en esas mañanas cuando el Sol batalla para levantarse y la Luna se Burla. En su canto, cuenta cosas increhíbles. Cosas…
Se me cayó un dedo. No se como fue, pero ahora tengo nueve. Estuve lanzando rocas, jugando a las canicas y sobando cosas. Se me cayó un dedo, y lo olvidé.