Un Duende

Supongamos que del cielo cae una gran roca envuelta en fuego. Y que cae sobre un duende, pero no cualquier duende, el duende más fuerte del mundo. Entonces este duende se levanta y lanza la roca a un pozo enorme.

Los humanos que observen el pozo pensarán: ¡Que pozo tan grande! Entonces el duende se mostrará ante ellos y les dirá: Háganme su rey supremo, o les mostraré la oscuridad y el infierno que se encuentra en el fondo de ese pozo.

Los humanos inmediatamente se dividen, se muestran incrédulos, algunos se alarman y se lanzan al pozo. Otros entablan mesas de diálogo para hacer lineamientos políticos. Algunos ya se organizan para levantarse en ármas, pero no sin antes convocar a una gran marcha pacífica. Algunos más, cuestionan a Dios: ¿dónde está Dios en estos momentos en que nuestro entendimiento y nuestras fuerzas no alcanzan para sobre pasar esto?

El duende se acaricia las barbas, observa cuántos grupos y subgrupos se forman y se pregunta si podrá algún día comprender por qué tantos humanos se concentran en esto si a fin de cuentas, no es esto más que una suposición.

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