Un Grito de Mariposa

La mariposa voló tan alto como pudo. El sol iluminó sus alas, que parecían cortinas revoloteando en el cielo. Cuando estuvo a buena altura, lanzó un grito. ¡Hijo!

Aquel grito se escurrió desde el cielo, peinó las plumas de un ave que pasaba, sacudió las hojas de los árboles y se metió en todas las grietas de sus cortezas.

También rebotó en las piedras de suelo y se refrescó en el agua del arroyo, por arriba y por abajo. Se colgó de la cola de un zorro que corría sobre sus patas rebotando.

En el momento correcto, el grito soltó la cola del zorro y se quedó flotando, luego se exprimió hasta dejar caer una gota de voz, sobre la cabeza de una mariposa perdida en el suelo. Entonces esa cabeza se levantó, y se fue volando hacia su madre.

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