Aprendí a Desprenderme

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Un golpe en la vida me enseñó a desprenderme de las cosas. Durante la reflexión, afirmé: De aquí en delante yo soy capaz de desprenderme de cualquier cosa. Desde entonces le digo a Dios que si decide quitarme algo, yo lo aceptaré sin reclamos. Sólo le pido que no sea la Salud.

Hay días en los que despierto feliz por el hecho de estar sano. Despierto deseando mi taza de café, mi porongo de hierba mate, mi almuerzo y demás lujos. También disfruto la sensación de disponer de mi tiempo, y de la compañía.

Luego llega la tarde y sigo disfrutando, de la actividad física, de la lectura, de las reparaciones en casa. El día transcurre así, hasta que termina. Cuando el Sol cae, yo empiezo a lamentar el final con algo de cansancio. Finalmente, después haber disfrutado incluso del alcohol, me voy a dormir.

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Publicado en Personal, Vida

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